martes, 12 de junio de 2012

 


Una nunca sabe el giro que, de repente, puede tomar la vida.
Te levantas cada mañana, desayunas y sales de casa, pensando en lo que vas a hacer a continuación. Nunca pensando en el futuro. Nunca te paras a pensar qué te pasará el año que viene, qué harás, si estarás o no con alguien, si estarás feliz o en una situación dura.

Cuando eché la inscripción a Bachillerato tuve miedo. Miedo porque yo, en ese momento, no era una persona demasiado social. O más que social, se puede decir que se me atragantaba el hecho de convivir en un grupo.
Nunca se me ha dado bien eso del día a día en una clase, agrupación, como queráis llamarlo. Pero desde luego, no pensé, ni siquiera imaginé que iba a acabar siendo el mejor curso de mi vida.

He aprendido demasiadas cosas este año, y diría que todo (o casi todo) me ha salido tan bien que, a veces, sigo sin creérmelo.
Echo la vista atrás, cuando paseaba por las calles de Portugal con esa sensación en el cuerpo de inseguridad, de pensar que aquello no iba a salir bien, y ahora me río de esa absurda versión de mí misma.
Este año he cumplido más objetivos de los establecidos.
He crecido mentalmente (y físicamente también, para qué negarlo), como persona y con ella mis valores. He logrado hacerme un pequeño hueco entre todos ellos y ser realmente feliz.
Jamás lo había sido como hasta ahora.

Aunque, como dice la vieja canción de Celtas Cortos, algo echo en falta y no sé si será el amor.
Lo que sí sé es que puedo decir que me siento feliz de todo lo que he conseguido.
Orgullosa:

De sacar adelante un curso que pensé que jamás iba a sacarme.
De haber conocido a tanta gente especial en la clase: Pilar, Vicky, Alex, David, Ana, Raquel, Eunice... en fin, todos.
De tener la oportunidad de tocar con La Oreja de Van Gogh por mi buen curso en el Liceo de Moguer.
Del viaje a Madrid.
Y el de Ubrique con la banda.
De aprender a sonreír ante todo y todos.
De cada abrazo.
De cada te quiero.
De tenerte conmigo.

Orgullosa de la vida. Y de mí.

lunes, 4 de junio de 2012

¿No sería bonito si fueras mayor?
No tendríamos que esperar mucho tiempo.
¿Y no sería bonito si viviéramos juntas?
En ese tipo de mundo al cual pertenecemos.
Verás que va a ser mucho mejor cuando nos digamos buenas noches.

¿No sería bonito si pudiéramos despertar juntas cuando empieza el día?
Y después de pasar el día mantenernos toda la noche.
Hemos pasado muchos momentos felices, deseo que cada beso sea interminable.

¿No sería bonito?
Quizá si lo pensamos y lo deseamos, lo esperamos y lo pedimos... podría volverse realidad. Entonces no habrá nada que no podamos hacer.

¿No sería bonito?
Cuanto más lo hablemos peor sería vivir sin ello.
Buenas noches, cariño.
Duerme tranquila.

Te sentí venir, como en una visión, ya estas aquí y mi mente explotó.
Desde que estás conmigo todo brilla con otro color.
Volemos tú y yo en esta inmensidad; no hay droga mejor que en tus brazos estar.
Desde que estás conmigo veo que ahora brilla más el sol; no sé que pasó, que te di mi corazón.
Y ahora voy caminando junto a ti, ya nunca sola vas a ir.
Y ahora voy sonriendo junto a ti, así vamos a vivir.

Canción: Wouldn't it be Nice - The Beach Boys

La promesa sigue en pie.-