Un sueño resquebrajado alimentado por tus miedos
Un dolor en el pecho que me mantiene atada al suelo
Un sentimiento reprimido de esperanza vana.
Por cada lágrima derramada en cada intento
De haber buscado en tu sonrisa algo más
De lo que en realidad podías llegarme a dar.
Sé que el fallo es mío y no debí confiar
Pero me enseñaron desde cría a enfrentar la realidad
Sin mirar más allá del placer o del dolor
Quien no arriesga no gana y eso se aplica al amor.
Y aún así de nada me arrepiento
Porque aquellos momentos de alegría en mi vida
Me darán la fuerza para luchar día tras día
Y recordar que si me duele es porque siento.
Y que si siento... merece la pena.
Si no luchas por aquello que sientes... ¿Por qué vas a luchar?
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