Soñé contigo. Soñé que te miraba. Soñé que en un rincón de mala muerte te decía ''me he enamorado de ti''. De noche, porque siempre preferimos la noche. Y lloraba, no demasiado, algunas lágrimas que brotaban de miedo al no poder controlar mis palabras. Y tú mirándome. Ahí estabas delante con ese sentimiento inadaptado. ¿Dónde colocarlo? ¿Donde dejarlo? ¿En qué esquina tirarlo?
Y entonces sonaba esa música en piano que tanto me gusta. Y me abrazabas, pero en el fondo sabía que estabas desapareciendo. ¿Cuál es el punto exacto en el que hay que dejar ir?
Somos egoístas.
Allí en aquel rincón me congelé de frío y me quedé sola. Sola de soledad que embriaga la noche y de mi sonrisa que se acababa de esfumar.
Y lo sé.
Tú no me vas a salvar de nada
pero
no quiero que me salves
húndeme
vamos
ahógame
dame esa puerta al infinito.
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