viernes, 13 de enero de 2012




Hoy hemos estado hablando en Filosofía de un tema bastante interesante. El concepto de libertad. Aunque, bien es cierto que la gente tiende a mezclar el concepto de libertad con el de libertinaje.

Todos muestran su deseo de ser libres, de no tener unas normas establecidas para la sociedad que te obliguen a ser o a actuar de una determinada manera. Pero... ¿no es acaso necesario un poco de orden para sobrellevar el mundo tal y como lo hemos desarollado? Este mundo de tecnologías ultra-desarrolladas en el que nos ha tocado vivir(o más bien, el que hemos formado)no nos ofrece otra alternativa más que la del orden establecido.

Si, de repente, todos dejásemos a un lado las leyes, el orden, la disciplina, y nos creáramos una serie de valores propios donde la transgresión tomara el control de nuestras vidas, probablemente acabaríamos como el resto de los animales, volveríamos a nuestros orígenes, tiraríamos por tierra todo aquello por lo que hemos luchado.
Todos necesitamos una serie de leyes para que la sociedad no fracase como movimiento colectivo.
Es simple. Para que tengamos ropa, es necesario que una serie de personas con unas determinadas pautas por las cuales la ropa que vemos en las tiendas llegue hasta allí.
Cada vez que comemos, escuchamos música, leemos, pintamos... no nos paramos a pensar el enorme proceso que hay anteriormente. ¿Qué pasaría si se tomara el libertinaje como una forma de vida?
A día de hoy, después de miles de años de evolución, estamos tan acostumbrados a esas comodidades y facilidad a la hora de conseguir lo que se quiere que, probablemente, ni siquiera llegaríamos a ser como el resto de animales: no sobreviviríamos.
Las leyes son necesarias. El orden es necesario.
Porque, aunque muchos se quejen, es como hemos decidido vivir.

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