martes, 24 de enero de 2012



Te despiertas en mitad de la noche y ahí está. Como un susurro inagotable, su cuerpo descansa abrazado al tuyo. Su ojos, sus dulces ojos se esconden acurrucados bajo sus párpados, privando al mundo de penetrar en sus propios sueños. Ahí está, tan apacible, respirando tu mismo aire... sí, sólo de pensar que el aire que ha estado en tus pulmones está atravesando en ese momento los suyos te produce un ligero cosquilleo en el pecho. Es ahí donde, realmente, terminas descubriendo lo que significa la palabra hogar, protección. Eso es, ni más ni menos, la esencia de tu vida.
El amor existe de muchísimas formas pero... ¿sabes? No conoces el verdadero amor y adoración hacia alguien hasta que no vives una situación especial.
Y yo cada noche, mientras duermo, sueño con la esperanza de volver a revivir aquellos mágicos meses, dónde sólo nuestro amor, nuestros besos... nos elevaban hasta el más infinito cielo.

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