
A menudo, cuando el ser humano juega a intentar entender las cosas, se topa siempre con una piedra que a veces puede servir de ayuda y otras, de duda.
Se intenta explicar lo que está bien y se separa de lo que está mal, obligando a darnos una serie de reglas y conocimientos que luego condicionan nuestra manera de ser.
Es como cuando éramos pequeños. Muchos recordaréis esos momentos donde nos sentíamos felices dibujando árboles y casas sobre un trozo de papel, y ni siquiera nos fijábamos de si nos salíamos un poco de la línea, o de si las paredes de la casa estaban bien rectas. Pero esos detalles que para nosotros carecían de importancia, no pasaban desapercibidos por nuestros profesores. Te decían que había que dibujar dentro, sin salirse. Que eso era lo correcto.
¿Qué se entiende por "bien"? ¿Qué línea separa la belleza del impresionismo? Tal vez una línea bien hecha, como la que aquellos profesores nos exigían hacer. O una torcida pero con tu toque personal.
Quizás es eso lo que falta en la actualidad: personalidad. Te educan para ser uno más entre mil, no te dejan sacar tus propias ideas. Pero no siempre se salen con la suya. Es fácil reconocer a las personas que no se han dejado llevar por el juicio social porque, normalmente, son aquellas que destacan.
¿Qué es el talento sino tu propio punto de vista sobre aquello que haces? Puede que Van Gogh fuera uno de esos niños que dibujaba casas torcidas y pintaba fuera de la línea. Puede que Sinatra cantase con notas en semitono cuando lo normal era cantar la típica escala de Do Mayor. Puede que Ballesteros se negase a jugar al golf como todo el mundo y decidiera ir más allá. Es la manera en que somos la que hace que destaquemos de los demás.
Sé tú.
Tu anterior poema y esta entrada me han sobrecogido. Eres una artista en toda regla y una meticulosa observadora de la vida.
ResponderEliminarSiempre es un placer leerte.