
A veces, sin imaginarlo, podemos llegar a disfrutar de cosas que pensábamos que no eran compatibles con nosotros.
He pasado una tarde estupenda dibujando el águila, y eso que no era un trabajo. Simplemente me apetecía dibujar, cogí mis lápices y un papel en blanco... y dejé volar la creatividad.
Un dibujo precioso de un animal precioso
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