Me calas con tantas miradas
Que la RAE no tiene páginas suficientes
Para definirlas a todas,
Y me deja a mí registrarlas a fuego
En las alas de cada una de las mariposas
Que hibernan en mi estómago
Desde que el otoño que me habita dentro
Se les antoja más cálido
Que todos los campos de margaritas
En los que no estás.
Y cómo las entiendo.
Y es que me abrazas
Y parece que es el mundo el que se gira
Por la gravedad de tus movimientos,
Y las tormentas se quedan
En un burdo intento
Del estruendo que provocas en mis órganos vitales
- que para vital, tú -
Impactando latidos que doblan su velocidad
Cuando me miras
Cuando me tocas
Cuando me vibras.
Vivir en tu piel
Es como echarle un pulso a la suerte,
Como desafiar huracanes o reírme del frío,
Incapaz de atravesar tu piel curtida de miedos
Como lo hago yo
O como,
Sin pedir permiso -ni necesitarlo-,
Lo hacen cada una
De tus mil y dos sonrisas
Que componen las cuatro estaciones
Con una misma palabra en común:
Suerte.
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