jueves, 4 de septiembre de 2014

Gajes del sueño.

Soñé contigo. Soñé que te miraba. Soñé que en un rincón de mala muerte te decía ''me he enamorado de ti''. De noche, porque siempre preferimos la noche. Y lloraba, no demasiado, algunas lágrimas que brotaban de miedo al no poder controlar mis palabras. Y tú mirándome. Ahí estabas delante con ese sentimiento inadaptado. ¿Dónde colocarlo? ¿Donde dejarlo? ¿En qué esquina tirarlo?

Y entonces sonaba esa música en piano que tanto me gusta. Y me abrazabas, pero en el fondo sabía que estabas desapareciendo. ¿Cuál es el punto exacto en el que hay que dejar ir? 
Somos egoístas.

Allí en aquel rincón me congelé de frío y me quedé sola. Sola de soledad que embriaga la noche y de mi sonrisa que se acababa de esfumar. 

Y lo sé.

Tú no me vas a salvar de nada
pero
no quiero que me salves
húndeme
vamos
ahógame

dame esa puerta al infinito.

viernes, 4 de julio de 2014

No hay nada más ridículo que ensalzar tus estudios intentando desprestigiar el de los demás. Ni el Bachillerato de Artes es dibujar arbolitos, ni Magisterio escribir cuentos, ni un Superior de Fotografía es echar un par de fotitos en la calle, ni la carrera de Musicología es tocar tres notitas con la flauta, ni un Superior de Cocina es hacer macarrones.
Personalmente creo que cada persona se adapta mejor a un tipo de estudio pensando en lo que quiere y, obviamente, lo que se le da mejor, y lo importante, al fin y al cabo, es que te estás preocupando por tu futuro y estudiando. Y precisamente porque se te da bien obtienes buenos resultados, algo que luego es objeto de burlas con la típica frase de "es que lo que tú haces es muy fácil".
La prepotencia en este tema sólo sirve para forjarte una mente cerrada y llena de prejuicios que alimenta una sociedad vacía y carente de ideales que habla sin saber.

lunes, 30 de junio de 2014

"Te voy a decir ven y espero que lo dejes todo". Y lo dejé. Y con ella, mi corazón.



lunes, 31 de marzo de 2014

Sólo hasta que mi corazón de latir (por ti).

Sólo hasta que mi corazón deje de latir
por una sonrisa jamás besada sino en sueños.
Sólo hasta que mi piel
deje de llamarte a gritos en mi cuerpo
y querer en el tuyo vivir.
Sólo hasta que mi corazón de latir (por ti).

Sólo hasta que la luna llena
no refleje del brillo de mis ojos
en el mar que cada noche lloro
por no tenerte aquí a mi vera.
Sólo hasta que mi corazón de latir (por ti).

Sólo hasta que desaparezcas sin prisa
despacio, firme, tenaz,
como la arena que se pisa en la orilla
y después de tanto andar
vas dejando atrás.
Sólo hasta que mi corazón de latir (por ti).

Sólo hasta que mis huesos
busquen en cada sábana
algo más que aire y mantas
algo más que un cuerpo que no me dice nada
algo más que un simple sueño:  tu cintura, mis manos...
nuestro deseo, abrumante fuego.

Sólo hasta que mi corazón de latir (por ti)
y no te piense nunca más
es entonces cuando el fuego desaparecerá
y el mar de mis ojos
y las ganas de hacerte mía
cada despertar, se irán (sin ti).

Y encontraré en otros rostros el deseo,
Las ganas, y el temblor de mis huesos
Sin acordarme de ti, de tus ojos y tu mirar
De aquella sonrisa que nunca pude besar.

Y sólo entonces, quizás
borraré dos de tres
en puntos suspensivos
y esta vez,
será un adiós,

será un final.


lunes, 16 de diciembre de 2013

A veces lo dejo ir, otras vuelve y me cala hasta el último hueso de mi esqueleto.
A veces vive en forma de monstruo fantástico, bajo mi cama, esperando a notar un mínimo de temor en mi cuerpo.
A veces se esconde entre sombras y se hace poderoso con las luces de un coche entrando por la habitación.
A veces ruge, otras proclama al silencio como su mejor arma.
Y en algunas ocasiones no necesita de rugidos ni silencios, de sombras o luces, de monstruos o soledad.
Porque a veces, no necesita ni existir para asustarte.
A veces me pregunto si el miedo tiene vida propia o si nosotros somos el alma del miedo.

En cualquier caso, el miedo está siempre, aún sin razón alguna para que esté presente.