jueves, 30 de octubre de 2014

Carta de despedida.

Y nuestro café se enfrío;
se esfumó el calor
como el de mi piel al pensarte.
como mis ganas de buscarte
en el colchón,
en mi cintura,
en mis planes.

Saboreamos cada trago 
notando cada sorbo más amargo...
No supimos disfrutar jamás
ni el principio ni el final.

Tratamos de alargarlo como pudimos 
sabiendo que después de ese café 
vendría el adiós 
y que después del adiós 
ya no vendría nada. 
Y cuesta imaginar una nada con la misma persona 
con la que un día no muy lejano imaginaste algo. 

Finalmente nos levantamos
y mis pisadas huyeron de ti.
Y allí se quedaron los posos de un café 
junto a nuestras ganas de ser algo. 
Restos, todo restos. 

Fue una tarde fría y amarga como aquel café,
de sorbos lentos y palabras rápidas, 
de miedo a despedirse
habiéndonos despedido hace mucho.


sábado, 4 de octubre de 2014

A veces el mundo se nos hace demasiado grande, o nosotros nos volvemos demasiado pequeños, sintiéndonos indefensos, vulnerables e incapaces de comprender a cada paso que damos que las huellas que vamos dejando atrás se borran y que no puedes estancarte en el pasado, ni vivir de recuerdos.

Paren la vida, que yo me bajo aquí.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Déjame decirte...

Déjame decirte que la magia no está en los cuentos
ni en las hadas.
Que se crea en sus labios cuando me besa
y termina en mis clavículas en forma de mordisco.

Déjame decirte que la belleza no es sólo física
y que lo más bonito que ha pasado por mi vida
no ha sido ella
ni sus ojos, 
ni su sonrisa.

Ha sido la magia de sus labios,
su calor al otro lado de la cama
o en el mío.
Porque quién quiere tener un lado de la cama
teniéndola a ella.
Porque quién quiere cuentos o fantasía
pudiendo vivir en sus brazos.




jueves, 4 de septiembre de 2014

Y menos mal.

Me sé de memoria el mapa que forman los lunares de tu espalda
tanto que, pienso creo siento
es la constelación más hermosa que he visto
y mira que me he tirado horas mirando las estrellas.
Pero ya no hace falta
estás aquí.

Me sé de memoria esa curva tan bonita
 que acontece de tu sonrisa
que ilumina el aire,
el agua del mar
esta habitación, la tuya y mi vida.
Esa bendita curva de tu sonrisa
ese bendito olor que hay en tu cuello
en tu pelo
en tu boca
y en todas tus camisas.

Me sé de memoria lo que quieres que te susurre
y cuando quieres que te grite.
Ese punto de éxtasis en el que no puedo respirar
porque sólo puedo verte a ti,
tocarte a ti,
sentirte a ti.

Y qué dulce es morir sobre tu cuerpo.
Como las hojas que van cayendo cuando se marcha la primavera.
Despacito. Como los caracoles.
Como paseando por ese río en el que suena esa canción.
Te dije que tengo miles de canciones ligadas a un recuerdo pero
si te soy sincera sólo hablaba de ti.
En todas ellas.

Partituras de canciones que se baten en el aire
con la luz de tu sonrisa.
Yo que pensaba que no había nada más bonito
que la luna de madrugada
y entonces tú.

Y menos mal que me llenas la vida de flores
y las noches
(los días las madrugadas)
de besos
qué suerte que tus palabras
qué suerte que
 tus caricias tus miradas infinitas
qué suerte que tú,
y menos mal que no hay nada más poderoso
ni bonito
en el mundo entero
que tú.

Gajes del sueño.

Soñé contigo. Soñé que te miraba. Soñé que en un rincón de mala muerte te decía ''me he enamorado de ti''. De noche, porque siempre preferimos la noche. Y lloraba, no demasiado, algunas lágrimas que brotaban de miedo al no poder controlar mis palabras. Y tú mirándome. Ahí estabas delante con ese sentimiento inadaptado. ¿Dónde colocarlo? ¿Donde dejarlo? ¿En qué esquina tirarlo?

Y entonces sonaba esa música en piano que tanto me gusta. Y me abrazabas, pero en el fondo sabía que estabas desapareciendo. ¿Cuál es el punto exacto en el que hay que dejar ir? 
Somos egoístas.

Allí en aquel rincón me congelé de frío y me quedé sola. Sola de soledad que embriaga la noche y de mi sonrisa que se acababa de esfumar. 

Y lo sé.

Tú no me vas a salvar de nada
pero
no quiero que me salves
húndeme
vamos
ahógame

dame esa puerta al infinito.

viernes, 4 de julio de 2014

No hay nada más ridículo que ensalzar tus estudios intentando desprestigiar el de los demás. Ni el Bachillerato de Artes es dibujar arbolitos, ni Magisterio escribir cuentos, ni un Superior de Fotografía es echar un par de fotitos en la calle, ni la carrera de Musicología es tocar tres notitas con la flauta, ni un Superior de Cocina es hacer macarrones.
Personalmente creo que cada persona se adapta mejor a un tipo de estudio pensando en lo que quiere y, obviamente, lo que se le da mejor, y lo importante, al fin y al cabo, es que te estás preocupando por tu futuro y estudiando. Y precisamente porque se te da bien obtienes buenos resultados, algo que luego es objeto de burlas con la típica frase de "es que lo que tú haces es muy fácil".
La prepotencia en este tema sólo sirve para forjarte una mente cerrada y llena de prejuicios que alimenta una sociedad vacía y carente de ideales que habla sin saber.

lunes, 30 de junio de 2014

"Te voy a decir ven y espero que lo dejes todo". Y lo dejé. Y con ella, mi corazón.